El boom de data centers está encareciendo obras que nunca tocarán ese mercado. Y la mayoría de las constructoras aún no lo tiene en el presupuesto.
Durante décadas, una constructora supo exactamente contra quién competía: las otras tres o cuatro empresas que se presentaban a la misma licitación. El talento, los proveedores y los materiales se disputaban dentro de un círculo conocido.
Ese círculo se rompió.
Hoy, el proyecto que le quita a un desarrollo industrial en el Bajío su cuadrilla de electricistas de media tensión no es otro parque industrial. Es un campus de inteligencia artificial de 900 MW que ni siquiera compite por el mismo cliente, pero sí por el mismo tablero, el mismo transformador y el mismo superintendente eléctrico. Y paga mejor.
El dato que explica el resto
El informe Global Data Center Trends 2026 de CBRE ubica a Querétaro como el mercado de centros de datos de más rápido crecimiento de América Latina: su capacidad instalada creció 450.2 % interanual en los doce meses a marzo de 2026. En conjunto, los cuatro mercados principales de la región —São Paulo, Querétaro, Santiago y Bogotá— sumaron alrededor de 306 MW y cerraron el trimestre en 1,045 MW, un alza agregada de 41.3 %.
La cifra relevante no es la inversión. Es la velocidad. Un mercado que multiplica su capacidad por cinco en doce meses no absorbe recursos de forma gradual: los concentra. Y los concentra en el mismo estado donde se construyen naves industriales, plantas automotrices y desarrollos corporativos.
Detrás está una demanda estructural, no un ciclo. La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos pasará de unos 485 TWh en 2025 a cerca de 950 TWh en 2030, aproximadamente 3 % de la electricidad mundial. Cada terawatt de esa curva se traduce en cobre, acero eléctrico, subestaciones y gente capaz de instalarlos.
Un mercado a dos velocidades
Turner & Townsend lo documentó con precisión incómoda en su Global Construction Market Intelligence 2026, elaborado con datos de 112 mercados en 44 países. Sus hallazgos centrales:
- Los data centers son hoy el sector más restringido del mundo en capacidad de contratistas: más de 70 % de los mercados reportan capacidad ajustada o rebasada.
- 87 % de los mercados reporta escasez en oficios mecánicos, eléctricos y de plomería (MEP), precisamente los perfiles que exige la infraestructura crítica.
- 71 % reporta escasez general de mano de obra, y la disponibilidad de talento ya desplazó a la inflación de materiales como principal motor de escalación de costos.
- En contraste, cerca de 79 % de los sectores tradicionales —vivienda, comercial, hotelería— muestra capacidad equilibrada o excedente.
Esa última línea es la que conviene leer dos veces. La firma habla de un mercado a dos velocidades: mientras el capital y los contratistas migran hacia proyectos tecnológicos de mayor margen, los segmentos tradicionales quedan compitiendo por lo que sobra. La inflación global de costos de construcción sube de 4.2 % en 2025 a 4.5 % en 2026, pero el promedio esconde lo importante: el sobrecosto no se reparte parejo, se concentra donde el data center ya pasó.
Donde realmente se pierde el presupuesto
El punto de fricción no está en el concreto ni en la estructura convencional. Está en la subestación.
Los transformadores de potencia que antes de la pandemia se entregaban en 7 a 14 meses hoy superan los 24 meses en la mayoría de los mercados, y algunas unidades especializadas se cotizan a 36 o 48 meses. Los transformadores de distribución pasaron de 8–12 semanas a 30–50 semanas. Los precios de mercado se ubican entre 50 % y 80 % por encima de los niveles previos a 2020.
El cobre acompaña la presión. El International Copper Study Group revirtió su pronóstico de superávit y ahora anticipa un déficit cercano a 150,000 toneladas en 2026, con la demanda de centros de datos escalando hacia 1.1 millones de toneladas anuales rumbo a 2030. Es una demanda que, además, es prácticamente insensible al precio: un hyperscaler con un contrato de cómputo firmado no deja de comprar cobre porque suba 20 %.
Traducido a obra: un proyecto industrial con presupuesto aprobado en enero puede llegar a septiembre con la ingeniería intacta y el cronograma roto, no por un error de diseño, sino porque el equipo eléctrico crítico se pidió tarde y la cuadrilla especializada ya está contratada en otro sitio.
Qué hacer con esto antes del próximo presupuesto
Anticiparse dejó de ser una buena práctica. Es el margen.
Desacople la procura del cronograma de obra. Los equipos de largo plazo —transformadores, tableros de media tensión, plantas de emergencia— deben licitarse contra la ingeniería básica, no contra la ejecutiva. Iniciar la conversación con proveedores 12 a 24 meses antes del arranque ya es estándar en proyectos serios.
Estandarice especificaciones. La sobrecustomización cuesta meses. Voltajes, grupos vectoriales y diseños de catálogo permiten al fabricante usar líneas preconfiguradas y liberar slots más rápido.
Diversifique de verdad. Tres proveedores nacionales con el mismo backlog de 100 semanas no son diversificación. Califique fabricantes alternos, talleres de reparación y mercado secundario como posiciones de cobertura, no como plan B improvisado.
Trate la retención técnica como línea presupuestal. Si la disponibilidad de talento es el principal driver de costo, el superintendente eléctrico y el jefe de instalaciones especiales dejaron de ser gasto administrativo. Contratos multiproyecto, esquemas de permanencia y bandas salariales revisadas cuestan menos que un retraso de cuatro meses.
Modele el escenario, no el precio spot. Toda estimación a 18 meses debería incluir una banda de escalación explícita para cobre, acero eléctrico y mano de obra MEP, con disparadores contractuales acordados desde el inicio.
Lo que cambió no es la obra
Las obras seguirán levantándose con acero, concreto y talento especializado. Lo que cambió es el mercado del que hay que arrancarlos.
La infraestructura de inteligencia artificial está redefiniendo las condiciones de ejecución de proyectos que jamás formarán parte de ese segmento. Quien lo entienda antes protegerá su margen; quien lo descubra en la orden de cambio, lo pagará.
¿Está su portafolio expuesto a esta presión? El primer paso es auditar los tiempos de entrega reales de sus equipos críticos y compararlos contra el cronograma vigente. La diferencia suele ser el tamaño del riesgo.
Fuentes: CBRE, Global Data Center Trends 2026; Turner & Townsend, Global Construction Market Intelligence 2026; Agencia Internacional de Energía, Energy and AI / Key Questions on Energy and AI; International Copper Study Group.





